27 may. 2012

Chica nueva en la oficina, se llama Ragazza y es divina...

Mirando la pantalla, auriculares puestos, heavy metal a un volumen brutal, intentando transcribir la letra de “Madre, soy cristiano homosexuá” del gran José Ángel. Noté que había como una disonante y lejana voz que me confundía, ya que no la había oído antes en ninguna de las doscientas cuarenta y ocho veces que había escuchado la canción. Alzo el cuello elevándolo por encima de mi cubículo, miro a la izquierda y veo a Conguito, miro hacia arriba y veo el techo, miro hacia abajo y me veo el pene, lo admiro y pienso: luego le doy las gracias a mis padres por hacer algo bien, por fin miro a la derecha “coño los hermanos calatrava!!!, ah no, es PornoGranjero, veo que está haciéndome aspavientos y moviendo la boca de manera exagerada. Me quito el auricular izquierdo de mala gana y le pregunto.

     - ¿Qué es tan importante que osas molestarme en mi concentración?
    
     - Qué viene la nueva, que viene la nueva… el Pivón –acompañado de grotescos y obscenos movimientos de su lengua saliendo de su boca.

Resulta que tenemos chica nueva en la oficina, se llama faralá y es divina… esto… que tenemos chica nueva en la oficina. Viene a sustituir a LaEspiada que hace unos días se fue, se quejaba de que veía, oía y sentía cosas raras, se sentía observada por sus compañeros y por su ordenador…  qué cosas se imagina la gente!!
Volviendo a Pivón, la vimos entrar como un ángel alado que guiaría nuestro destino, era joven, alta, mona… todo lo contrario a los orcos que nos encontrábamos haciendo como que trabajamos en esta sala. Vi que la iban presentando a cada uno de los orcos de la sala, raudo y veloz me fui al baño a practicar con el espejo el saludo inicial, dos muerdos sin posibilidad de que me haga la cobra, paré en el momento que entró la mujer de la limpieza y me vio subido al lavabo morreándome con el espejo. Vuelvo a mi sitio y veo que se acercan, el corazón me late muy rápido, se desboca, me sudan las manos, se me seca la boca, me levanto para ser presentado y oigo refiriéndose a mí:

     - Este no recuerdo como se llama, da igual, no vas a trabajar con él, vamos al siguiente.

Desolado me quedé. Oigo voces… otra vez… ah no, es PornoGranjero que me saca de mi estado de shock.

     - ¿Has visto a la nueva?.

     - No, soy ciego.

     - Está güena eeeeh.

     - No sé a qué sabe, no la he podido lamer.

     - La daba con todo lo duro.

     - ¿Lo duro? ¿Con la mesa de madera maciza?

     - He pedido a mi jefe que me cambie de sitio.

     - ¿Te has cansado de mi? ¿Ya no te gusto?

     - En el otro sitio voy a tener mejores vistas.

     - Qué bien ¿vistas a la montaña?

    - Así estoy cerca de mis compañeros de equipo.

     - Yo soy de tú equipo ¿dónde te cambias?

     - Enfrente de Pivón ¿Tengo o no tengo mejores vistas? Así la como la oreja y en un par de días la tengo loquita por mí.

Mientras tenía esta conversación veía atónito en la pantalla de PornoGranjero un video de 2 chicas retozando en una bañera de barro totalmente desnudas. Así fue como mi compañero de los últimos 3 años me abandonó por tener mejores vistas...

4 may. 2012

Persiguiendo a BorrachoBoss

Llevaba treinta minutos parado en frente de la máquina de cafés y suministros alimenticios varios, cavilando que me pedía el estomago, cuando LaZorra apareció a mi lado.
-  Esta tarde hay reunión con BorrachoBoss, espero que no te retrases. El tema que va a tratar afecta a tú trabajo.
“Coño” pensé “qué movida”. ¿Estará molesto conmigo?, ¿Con mi trabajo?, ¿con que cree las tablas sin claves primarias?, ¿ya se habrán dado cuenta de que no tengo ni idea de para qué me han contratado? ¿le disgustará el café de primera hora, que le llevo a su despacho para que le ayude a superar las resacas mañaneras?. Cuanta incertidumbre, cuanto interrogante, ¿qué puede querer tratar conmigo en una reunión, si ni siquiera sabe cómo me llamo?, ¿será una reunión intima y privada? Estaba tan absorto en mis cavilaciones que cuando me di cuenta había vuelto solito a mi cubículo y seguía hurgándome la nariz con el dedito. Tomé una decisión, voy a averiguar de qué va todo esto, para así ir preparado a la reunión.

Estoy frente a la puerta de su despacho, es bonita, madera de pino puro, se nota que estoy en un sitio de pasta. Llamo, no contesta, insisto, silencio… Abro y veo que está plácidamente recostado sobre sus cervicales con los ojos cerrados y emitiendo ronquidos guturales espectaculares así que decido cerrar para no importunar la agradable ensoñación del susodicho y  volver un poco más tarde.

Frente a mi pantalla me hallaba hipnotizado durante hora y cuarto cuando mi amplia visión de la sala me permitió ver como BorrachoBoss salía de su despacho. Observo como sale de la sala y decido entrar a hablar con él cuando vuelva a su despacho. No había pasado ni tres cuartos de minuto cuando volvía de la máquina de cafés con provisiones para un regimiento consistentes en 9 latas de cerveza y una bolsa de patatuelas. Pensé “Buen desayuno!” y esperé a que cerrara la puerta de su despacho para ir a hablar con él. Llamo, nadie contesta, vuelvo a llamar… silencio, aporreo la puerta y no contesta. Abro la puerta y le veo en mitad del despacho con un zapato en la mano, mirando al firmamento y con pose de ataque. Me quedo paralizado ante tal imagen, de repente veo que agita violentamente el zapato en todas las direcciones posibles y alguna más que no conocía al grito de “muere bicho de Satán”. Estupefacto y con cierto miedo en el cuerpo retrocedo informando “Vuelvo más tarde cuando no estés ocupado.”

Ha pasado otra hora y cuarto y BorrachoBoss no ha dado señales de vida. Decido volver a intentar hablar con él y así además compruebo si le pasado algo y no le ha dado un patatús con tanta patata. Llamo. “¡Entre!” oigo desde el exterior, entro y veo que está limpiando con un paño amarillo las paredes del despacho de manera eufórica y con un alto grado de celeridad. No entiendo qué hace, le miro. No para. Limpia una pared, un techo, me limpia los oídos, limpia el interior de las cervezas aún sin consumir… Perplejo retrocedo informando “Vuelvo más tarde cuando no estés ocupado.”

En mi cubículo no paro de darle vueltas a la actitud de BorrachoBoss. ¿Le habrá subido el azúcar? ¿La bilirrubina? ¿La prima de riesgo? ¿Estará bien?. Han pasado 30 minutos desde la última escena así que acudo en su ayuda, si es que la necesita. Llamo. No oigo nada, temo por su vida. Entro y le encuentro sentado frente a su móvil con el manos libre activado:
-  Venga guapaaaa, cuando quieras podemos quedar y te doy lo que tú quieres
-  ¡¡¡Por favor!!! No vuelva a llamar a este número, déjeme en paz, no le conozco de nada.
-  Anda tontaaaa, no te hagas la dura.
-  ¡¡¡¡NO VUELVA A LLAMAR MÁS O LE DENUNCIO!!!!
Alucinado por lo que he escuchado huyo de allí informando “Vuelvo más tarde cuando no estés ocupado.”

“Coñe, vaya mañana más ajetreada tiene. No voy a poder hablar seriamente con BorrachoBoss”. Estaba debatiendo conmigo mismo cómo obtener información sobre la reunión de esta tarde mientras exploraba las diferentes irregularidades que se hallaban en mi oído izquierdo. Tomé una decisión, haga lo que haga entro en su despacho y vea o escuche lo que sea le pregunto sin más dilación. Con furia abro la puerta del despacho sin llamar. Veo que está en su mesa ojeando unos lienzos y varios libros sobre arte e inmediatamente me empieza a dar una chapa considerable acerca de los cuadros que pinta y no sé que de la exposición de Sorolla, todo esto sin coger un ápice de aire para respirar. No entiendo como es capaz de no dejarme decir ni pio por lo que… Estupefacto y con cierto miedo en el cuerpo retrocedo informando “Vuelvo más tarde cuando no estés ocupado.”

Estoy sentado… desanimado, agotado mentalmente, cada vez más preocupado por la reunión y no sé por qué. Exhausto mentalmente decido hacer un último intento.
Llamo a su puerta.
- Sí, entra. Entra hasta dentro. – me responde
Entro y le veo subido encima de la mesa frente a un lienzo con la brocha en una mano, una cerveza en la otra, descamisado y con la corbata colgando de manera obscena. Ojos como platos, alcanzo a preguntar:
-  Perdón… quería…
-  ¿Me follarías?
Los ojos se me caen de las cuencas:
-   Errrr…
Y prosigue poniéndose la mano en el desnudo pecho.
-   Yo me follaria… me follaria a saco.
Flipando en colores y con mucho, mucho miedo en el cuerpo, recojo mis ojos, los guardo en el bolsillo y retrocedo informando “Vuelvo más tarde cuando no estés ocupado.”
Decido ir al baño para lavar mis glóbulos oculares. Entro en uno de los retretes, cierro con llave, me pongo a meditar y a practicar un poco de trance zen, pero una voz ininteligible me interrumpe. Abro un centímetro la puerta para mirar y oír mejor. Es BorrachoBoss que está en el meadero y en la puerta de los servicios una chica de la limpieza:
-  Uy, perdón, perdón, luego vengo.- dice la chica
-  No no, entra entra y ven, si sé que te gusta – afirma BorrachoBoss mientras se la menea.
Cierro, echo la llave y decido taparme los oídos, cerrar los ojos y dormir deseando que esto sea solo un mal sueño.